El oro y la plata están rompiendo récords, alcanzando máximos históricos frescos y enviando una señal clara: el capital se está trasladando hacia activos duros y escasos. Cuando aumenta la incertidumbre, los inversores se inclinan instintivamente hacia activos de valor que no se pueden imprimir ni manipular. Históricamente, aquí es donde entra en escena Bitcoin. BTC desempeña en la era digital el mismo papel que el oro y la plata en el mundo físico: oferta fija, control descentralizado y accesibilidad global. Cada vez que los refugios seguros tradicionales comienzan a liderar, Bitcoin suele seguir poco después. El patrón es familiar. Primero, los metales preciosos atraen capital defensivo. Luego, la confianza se extiende hacia Bitcoin como el hedge moderno y el almacén de valor a largo plazo. Si la historia sigue repitiéndose, no sería nada sorprendente que Bitcoin se alinee con este movimiento.