BlackRock advierte a los inversores que el despliegue de infraestructuras de inteligencia artificial podría consumir hasta un 24 % de la electricidad estadounidense para 2030, una proyección que amenaza con desplazar a los mineros de Bitcoin de los mercados de energía barata en los que han basado su rentabilidad durante mucho tiempo.
Lo que ha ocurrido: los centros de datos de IA desafían a los mineros
En sus perspectivas globales 2026, el Instituto de Inversión de BlackRock sostuvo que el desarrollo de la IA se encuentra frente a límites físicos y ha identificado la electricidad como la restricción que los inversores subestiman.
La sociedad ha citado entre 5.000 y 8.000 billones de dólares en inversion de capital prevista para las infraestructuras de IA para 2030.
La demanda de electricidad de los centros de datos se ha triplicado en la última década, según un anuncio del Department of Energy relacionado con el Lawrence Berkeley National Laboratory.
Las proyecciones del EPRI estiman que los centros de datos estadounidenses representarán entre el 4,6 % y el 9,1 % de la producción nacional para 2030.
El porcentaje del 24 % mencionado por BlackRock se sitúa en el extremo alto de las estimaciones de los analistas.
Los mineros de Bitcoin han construido su modelo económico sobre la flexibilidad operativa. Riot Platforms indicó en un informe ante la SEC en 2023 que había reducido su consumo de electricidad en más del 95 % durante los periodos pico en agosto de 2023 para apoyar la fiabilidad de la red en Texas.
Los centros de datos de IA funcionan de forma diferente. Requieren una alimentación constante y garantías estrictas de disponibilidad.
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Por qué es importante: el acceso a la red se está volviendo más escaso
La Administración de Información Energética estadounidense estimó que la minería de criptomonedas representaba aproximadamente entre el 0,6 % y el 2,3 % del consumo eléctrico de los Estados Unidos en 2024.
Esta parte sigue siendo baja en porcentaje, pero suficientemente importante como para influir en la planificación de la red y en la política local.
Cuando los mercados de electricidad se tensionan, los mineros están en desventaja en la competencia por el acceso a la red. Las infraestructuras de IA reciben un apoyo político más fuerte, presentadas como esenciales para la competitividad nacional, la defensa y la productividad. La minería se considera más fácilmente como opcional.
Algunas empresas se adaptan pasando del hashing al alojamiento de cargas de trabajo de IA. La lógica es sencilla: las empresas que ya poseen tierras, derechos de acceso a la energía y subestaciones tienen precisamente lo que más necesitan los desarrolladores de IA.
El NERC ha advertido sobre riesgos para la fiabilidad derivados de un crecimiento rápido de la demanda, debido a la IA, los centros de datos y la electrificación, que coincide con la retirada de generadores.
El escenario más probable es el de una industria de minería bifurcada, en la que algunos operadores se integran en la planificación de la red mediante acuerdos de reducción del consumo, mientras que otros transforman sus posiciones energéticas en infraestructuras de cálculo más amplias.
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