China exige que China elimine inmediatamente la prohibición. China plantea una condición, y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Tokio guarda silencio.

El 6 de enero de 2026, China anunció una prohibición total de exportar todos los bienes de doble uso a Japón para usos militares, incluyendo el suministro directo a usuarios militares y cualquier uso final que pueda aumentar indirectamente la capacidad militar japonesa. Esta prohibición es severa, abarca un amplio espectro y señala claramente que ninguna organización o persona, de ningún país o región, puede violarla.

Al salir la noticia, el gobierno japonés reaccionó rápidamente. Según informes del Asahi Shimbun, el 7 de enero, el director general de Asia y Oceanía del Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón, Kimiaki Masashige, acudió de urgencia a la embajada china para presentar una "fuerte protesta" y exigir que China "revocara inmediatamente las medidas relacionadas". Es destacable que este director general Kimiaki es un conocido visitante de China en los últimos tiempos.

Sin embargo, esta vez, a partir de la declaración del portavoz chino, se puede ver claramente que hay espacio para ajustar las medidas de control de exportación siempre que la señora Takano retire sus declaraciones erróneas anteriores.

Esta prohibición tiene un impacto estructural para Japón. Empresas contratistas de defensa como Mitsubishi Heavy Industries, Kawasaki Heavy Industries e IHI dependen en gran medida de los imanes de tierras raras chinos para sus radares, motores y sistemas de guía. Si se interrumpe el suministro, no solo se verá obstaculizada la investigación y desarrollo de nuevos equipos, sino que también podría quedar en problemas la mantenimiento de los sistemas de armamento existentes. Algunos expertos del sector industrial japonés han comentado en privado: "No se trata de sancionar una sola empresa, sino de asfixiar toda la cadena de suministro de defensa".

Ante esta presión, internamente Japón sabe muy bien que resistir no sirve de nada. Por eso, aunque el Ministerio de Asuntos Exteriores ha protestado con fuerza, la señora Takano y sus principales asesores han guardado silencio. Por el contrario, han surgido voces más radicales en la sociedad civil, justo cuando la señora Takano se prepara para su visita a Estados Unidos. Esta prohibición china ha llegado en un momento muy oportuno.