Venezuela experimentó por un día lo que es una situación de estado de guerra (bombardeos en Caracas el 3 de enero) y los efectos devastadores que puede producir sobre la economía a posteriori (compras nerviosas, aumento desmesurado de la tasa de cambio, aumento de precios de los productos y servicios de más de 100%, cierres fronterizos, entre otros). Si bien es cierto que el riesgo país bajo 3701 puntos (según Bloomberg) y que el índice bursátil de la bolsa de valores de CCS aumentó en pocos días registrando una variación de 3.927,32 puntos, equivalente a un alza de 188,61% en lo que va de año (Según el portal bancaysnegocios.com), se dejó entrever que el país no esta preparado para entablar un conflicto armado a largo plazo (como en el caso de Ucrania, Irán, Yemen, entre otros) porque los efectos serían catastróficos. Ya con una economía debilitada desde 2014 eso significaría el fin para ese país. En medio de la crisis que sacude al país, la vicepresidente (actualmente presidente encargada) Delcy Rodríguez afirmó en relación con el suministro de alimentos: "tenemos abastecimiento suficiente para 120 días" Sin embargo, dicha afirmación puede interpretarse como un llamado a la calma en medio del auge de las compras nerviosas que dejaron anaqueles vacíos y precios exorbitantes debido a la escasez provocada en varias ciudades del país (por efectos de la incertidumbre política) y no como un llamado a la resistencia para contraatacar. Ya que, dado el segundo caso, la balanza estaría inclinada a favor del gobierno de los EE.UU tras la captura de Nicolás Maduro y la demostración de su poderío militar en Venezuela. Visto el panorama de esta manera, actualmente, el gobierno de Venezuela no se encuentra en posición de exigir sino de negociar para no afectar la estabilidad social y económica del país. La situación vivida por los ciudadanos durante estos días como la venta regulada de productos ("se venden tantas unidades por persona"), la escasez provocada por las compras nerviosas (anaqueles vacíos) y el aumento desmesurado de la tasa de cambio en dinero Fiat (dólares) y mercado P2P de criptomonedas de tipo stablecoin (USDT y USDC) trajo a la memoria el mal recuerdo de años anteriores (2016, 2017 y 2018) donde los ciudadanos sufrieron las consecuencias de todos estos males. Por el bien de todos los ciudadanos venezolanos, es necesario avanzar y no volver a revivir los fantasmas de las situaciones que ya se creían superadas. Esto dependerá del compromiso de los ciudadanos con el cambio (trabajadores, estudiantes, comerciantes e inversionistas) y la disposición del gobierno para crear una poderosa alianza estratégica con EE.UU que gire en torno al bienestar de todos los venezolanos. #VenezuelaConflict #Venezuela