Como dice el refrán: "Nunca llueve pero llueve a cántaros". Además de la reciente revocación de la fianza y la sentencia de cárcel, Sam Bankman-Fried (SBF), fundador y ex director ejecutivo de FTX, ahora se ha visto enredado en complejidades legales a medida que salen a la luz cargos de actividad ilícita de financiación de campañas.
Una acusación sustitutiva, presentada oficialmente ayer, sirve como instrumento de estas acusaciones. Según la narrativa de la fiscalía, SBF está acusado de orquestar una serie de maniobras financieras que excedieron los 100 millones de dólares, todas ellas dirigidas a campañas tanto demócratas como republicanas. El motivo subyacente parece ser la influencia de los marcos regulatorios de las criptomonedas y se supone que estas sumas sustanciales provienen de depósitos de clientes.