En un sorprendente giro de los acontecimientos, un hacker que desvió la asombrosa cantidad de 73,5 millones de dólares, predominantemente en éter, del protocolo de préstamos de finanzas descentralizadas (DeFi) Curve, ha hecho un gesto notable al devolver aproximadamente 52,3 millones de dólares de las ganancias mal habidas. Este desarrollo inesperado arroja luz sobre la dinámica cambiante de la seguridad y restitución de las criptomonedas.
El camino hacia la restitución estuvo pavimentado de negociaciones intrigantes. Curve, el protocolo objetivo, se acercó al hacker con una propuesta inusual: devolver la mayoría de los fondos robados y quedarse con el 10% como recompensa. Sorprendentemente, el hacker accedió e incluso se comunicó con los operadores de Curve para garantizar la exactitud de la dirección de reembolso. Este intercambio tuvo lugar en la cadena de bloques Ethereum, utilizando su capacidad para transmitir mensajes escritos de forma segura.
La decisión del hacker de devolver los fondos no podría haber llegado en un momento más oportuno. El fundador y director ejecutivo de Curve, Michael Egorov, estaba al borde de la liquidación de un préstamo de 85 millones de dólares, garantizado por un CRV por valor de 168 millones de dólares que cayó por debajo de 0,4 dólares. Las medidas anteriores para evitar esta crisis implicaron la venta de tokens CRV a figuras criptográficas notables como Justin Sun y Machi Big Brother.
En esencia, Curve funciona como un protocolo de intercambio y finanzas descentralizado, que ofrece fondos de liquidez principalmente para monedas estables, generando tasas de interés sustanciales para sostener el ecosistema de préstamos. A pesar de haber sido pirateado y experimentar una caída a 1.800 millones de dólares en fondos totales bloqueados, Curve se recuperó de la adversidad y alcanzó un máximo de más de 23.000 millones de dólares en fondos totales bloqueados en enero del año anterior.
Si bien la restitución parcial del hacker es encomiable, Curve se mantiene firme en su búsqueda de justicia. El protocolo ha ofrecido una recompensa de 1,85 millones de dólares, con el objetivo de descubrir la identidad del hacker y facilitar las repercusiones legales. En sus datos de entrada de Ethereum, Curve articuló: "Ahora ampliamos la recompensa al público y ofrecemos una recompensa valorada en el 10% del explotador restante de una manera que conduzca a una condena en los tribunales".
La decisión del hacker de devolver una parte importante de los fondos robados añade una capa de complejidad al panorama de las criptomonedas. La historia destaca el potencial de negociación y canje en el ámbito de los activos digitales. Mientras Curve se recupera y busca el cierre, la comunidad de criptomonedas observa con gran expectación los capítulos que se desarrollan de esta intrigante historia de robo, negociación y búsqueda de justicia.