Según Jack Mallers, director ejecutivo y fundador de Zap, la empresa matriz de Strike, la campaña de expansión tiene como objetivo contrarrestar el "mundo nublado de los intercambios de cifrado y los regímenes de licencias ocultos y no registrados y 1.000 monedas diferentes". En declaraciones a Fortune, Mallers reveló que trasladar su sede a El Salvador fue una respuesta al creciente sentimiento regulatorio anti-cripto en los Estados Unidos.