Web3 muestra quién posee qué, pero no si existe. Los proyectos se lanzan, la gente se emociona y luego los activos desaparecen. Las transacciones permanecen, la propiedad es clara, pero la imagen, los datos o la interfaz han desaparecido. Esto sucede porque Web3 no garantiza la persistencia del contenido.

Walrus lo resuelve haciendo que el almacenamiento sea una característica central y confiable. Las aplicaciones pueden depender de una disponibilidad garantizada durante un tiempo determinado, con incentivos reales. No se trata de esperar lo mejor; hay un compromiso financiero para mantener los datos accesibles.

El sistema separa las tareas: la cadena de bloques maneja la propiedad, las reglas y la prueba, mientras que una red separada gestiona los archivos grandes. Las aplicaciones pueden verificar la disponibilidad de los datos sin sobrecargar la cadena de bloques. La disponibilidad es medible, no solo una suposición.

Walrus almacena datos dividiendo los archivos en piezas y distribuyéndolos. Incluso si algunos almacenamientos fallan, los datos pueden reconstruirse, mejorando la descentralización y la escalabilidad.

El token WAL incentiva a los proveedores de almacenamiento, penaliza la inaccesibilidad y guía el crecimiento del sistema. El almacenamiento se convierte en un acuerdo con respaldo financiero, no en un favor.

No es llamativo, pero es importante. Significa menos NFTs en blanco, menos proyectos de IA que fracasan por pérdida de datos y menos aplicaciones que desaparecen tras su lanzamiento. Walrus no garantiza para siempre, pero asegura que puedas probar, hacer cumplir y pagar por la disponibilidad. En un Web3 centrado en la propiedad, Walrus asegura que el objeto poseído permanezca accesible.

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