Al ver la noticia de que los rendimientos de los bonos japoneses han aumentado considerablemente, en realidad me hizo recordar una metáfora muy clásica:
Es como si una persona acostumbrada a comer gratis en un restaurante de repente descubriera que el local comenzará a cobrar. Durante varias décadas, el gobierno japonés ha contado con el respaldo del banco central, lo que le ha permitido obtener préstamos prácticamente sin costo, pero ahora el mercado comienza a exigir un "precio normal".
Desde el punto de vista de las transacciones, este cambio ya tenía señales previas. Anteriormente observé la relación entre el tipo de cambio del yen y la diferencia de tasas entre Japón y Estados Unidos; cuando esta brecha se amplía hasta cierto punto, surgen riesgos sistémicos en las operaciones de arbitraje.
Ahora, el banco central japonés se enfrenta al clásico "triángulo imposible": o bien seguir imprimiendo dinero para mantener bajos los rendimientos, aunque esto agrave la inflación; o bien permitir que los rendimientos suban, lo que provocaría un aumento drástico en el costo de la deuda gubernamental; o bien permitir que el yen siga depreciándose, lo que agravaría aún más la inflación por importación.
El impacto en el mundo de las criptomonedas no se puede subestimar. El arbitraje de yen ha sido una fuente importante de capital para los activos de riesgo globales, y si esta fuente se cierra, la contracción de liquidez será evidente.
Sin embargo, desde otra perspectiva, si esta crisis de bonos japoneses realmente se desencadena, podría impulsar aún más el flujo de capital hacia activos "duros" como el Bitcoin $$BTC . Después de todo, cuando la confianza en las monedas fiduciarias se debilita, el valor de los activos descentralizados se vuelve más evidente.

