Por un tiempo, solía pensar que la escalabilidad de blockchain era solo un problema de desarrolladores. Escribe código más limpio. Mejora el consenso. Aumenta el TPS. Listo.

Pero cuanto más lo he estudiado, más me he dado cuenta de algo simple: las blockchains no funcionan en teoría. Funcionan en el mundo real.

Los validadores están repartidos por continentes. Cada voto, cada confirmación tiene que viajar a través de cables físicos bajo los océanos y a través de las ciudades. Eso lleva tiempo. Cuando la actividad aumenta y el capital real fluye, esos pequeños retrasos comienzan a importar. Se convierten en congestión. En ejecución inconsistente. En riesgo.

Esa es la parte que muchas personas pasan por alto.

Lo que me parece interesante sobre @Fogo Official es que no pretende que la física no existe. En lugar de intentar superar el problema con más complejidad, reestructura la coordinación. Un grupo de validadores activos más pequeño maneja la votación a la vez, mientras que el resto verifica y sigue. Eso reduce la sobrecarga de comunicación y hace que el tiempo sea más consistente.

Luego agregas la Máquina Virtual de Solana, que permite la ejecución de transacciones en paralelo en lugar de obligar a que todo esté en una sola cola. Combinado con optimizaciones de red y cliente, el diseño se siente fundamentado en la realidad, no solo en la teoría.

No se trata de perseguir el encabezado de TPS más alto. Se trata de mantenerse fiable cuando aumenta la presión.

Ese es el tipo de infraestructura que busca el capital serio.

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