La minería de criptomonedas utiliza un sistema llamado hash criptográfico. Esta función simplemente toma cualquier entrada (mensajes, palabras o datos de cualquier tipo) y la convierte en un código alfanumérico de longitud fija conocido como "hash". Cada entrada crea un hash completamente único y es casi imposible predecir qué entradas crearán ciertos hashes. Incluso cambiar un carácter de la entrada dará como resultado un código de longitud fija totalmente diferente.
Cada nuevo bloque tiene un valor llamado "hash objetivo". Para ganar el derecho a llenar el siguiente bloque, los mineros necesitan producir un hash que sea menor o igual al valor numérico del hash "objetivo". Dado que los hashes son completamente aleatorios, es solo una cuestión de prueba y error hasta que un minero tenga éxito.