Una vez más, Trump ha sacudido el orden económico global — y esta vez, no fue solo retórica o una publicación de medianoche. Lo que muchos están llamando una “bomba nuclear económica” se ha dejado caer directamente sobre la cadena de suministro global.
En la visión del mundo de Trump, una vez que el déficit se reduzca a cero, EE. UU. emerge como el ganador definitivo — no una, sino dos veces. Se recaudan aranceles, aumenta la influencia interna y, en un toque más populista, ese dinero puede redistribuirse de nuevo a los estadounidenses. En teoría, todos ganan. ¿Un pago de $2,000 por persona? Algunos ya están bromeando que esto se parece a un “airdrop oficial” — un momento raro donde la política fiscal comienza a parecerse a la economía cripto.