La industria global de microchips está cada vez más limitada por el acceso a minerales críticos, subrayando las vulnerabilidades en las cadenas de suministro que sustentan todo, desde la electrónica de consumo hasta los vehículos eléctricos y los sistemas de defensa.
Los semiconductores dependen de una mezcla compleja de materias primas, muchas de las cuales son difíciles de extraer, refinar o obtener a gran escala. Elementos como el galio, el germanio, el cobalto, el litio y los metales de tierras raras juegan un papel central en la fabricación de chips, la gestión de energía y componentes avanzados, sin embargo, su producción a menudo está geográficamente concentrada y presenta desafíos ambientales.