En una sorprendente maniobra política, el Presidente Donald Trump ha confirmado que el Departamento de Eficiencia Gubernamental de Elon Musk (D.O.G.E.) está tomando medidas drásticas para reducir el gasto federal, siendo USAID la primera víctima. El movimiento señala un cambio significativo en el enfoque de la administración hacia la ayuda exterior, provocando indignación en Washington.
Hablando desde la Oficina Oval, Trump restó importancia a las preocupaciones sobre la creciente influencia de Musk, enfatizando que todas las decisiones pasan por él. “Elon está identificando gastos innecesarios, pero yo tomo la decisión final,” aseguró a los reporteros. La situación se intensificó tras la renuncia de David Lebryk, el funcionario federal que supervisaba los pagos gubernamentales, otorgando a Musk acceso a una vasta red que maneja miles de millones en fondos de contribuyentes. Durante el fin de semana, Musk se dirigió a X (anteriormente Twitter) para anunciar que su equipo ya estaba eliminando pagos inapropiados, encendiendo alarmas entre legisladores y grupos de vigilancia.