Lo que estamos viendo no son rimas perfectas, son rimas distorsionadas, tanto en Russell como en el S&P 500.
La liquidez sigue abundante, pero ya no encuentra hacia dónde correr. El sistema tradicional parece saturado.
¿El oro? Extremadamente estirado. En un nivel casi bizarro. Y, precisamente por eso, una corrección relevante no puede ser descartada. Si viene, el movimiento natural tiende a ser la migración de este capital, y el destino más obvio es el mercado cripto.
La reunión de la Fed de hoy, sumada a las palabras de Jerome Powell, no generó volatilidad alguna. Esto dice mucho. Para el universo cripto, Powell ya no es más el centro del juego. El mercado mira hacia otra dirección, hacia un nuevo ciclo, hacia un nuevo presidente.