#BigTechStablecoin No comenzará con una ley. Comenzará con tu teléfono. Actualizarás una aplicación, no porque quieras, sino porque no se abrirá hasta que lo hagas. De repente, Google Pay, Apple Wallet, e incluso Airbnb te estarán empujando a pagar en stablecoins. No solo como una opción, sino como la predeterminada.
La primera vez que lo notes, se siente como un beneficio. Sin tarifas de conversión. Sin retrasos. Sin cargos inesperados al reservar una habitación en Varsovia o al dar propina a un guía en Chiang Mai. Pero eso es solo el gancho. Lo que realmente quieren es convertir cada micropago en metadatos. Cada latte comprado con $USDC se convierte en un pequeño fragmento del mosaico de ti: tus hábitos, rutinas, apetito de riesgo.
Pensabas que las stablecoins eran para los cripto hermanos y los jugadores de DeFi. Pero a las grandes tecnológicas no les importa la filosofía. Les importan los márgenes. Y las stablecoins, especialmente las que están envueltas en regulación y experiencia de usuario sin fricciones, son el dinero más barato y programable jamás construido.
Una vez que Apple o Google o X conecten USDC como moneda nativa, se abrirán las compuertas. Nóminas, suscripciones, remesas, comestibles, alquiler. Todo comienza a orbitar este nuevo núcleo. El fiat aún existe, solo que no para ti. Se queda en el backend como un fantasma olvidado.
Ni siquiera notarás cuando suceda. Ese es el truco. Para cuando preguntes por qué el saldo de tu tarjeta dice “USDC”, ya habrás sido integrado.