El sistema de pagos tradicional avanza y se transforma hacia plataformas de dinero digital.
Las proyecciones de Bloomberg Intelligence anticipan que el volumen de pagos con estas criptomonedas superará los 56,6 billones de dólares hacia 2030, una magnitud que las colocaría a la par de los sistemas de compensación interbancaria y de liquidación nacional en Estados Unidos. De cumplirse esos cálculos, el sector experimentaría un crecimiento anual cercano al 80% en los próximos años, consolidando a las stablecoins como un pilar de la economía digital.
Los expertos subrayan que el ecosistema necesario para sostener esa expansión ya está tomando forma a través de acuerdos que desdibujan las fronteras entre la banca tradicional y la innovación cripto. Compañías históricas en el negocio de las remesas, como Western Union, culminarán en 2026 la integración de su red con la blockchain de Solana, lo que permitirá reducir al mínimo los tiempos y costos de las transacciones internacionales. Asimismo, plataformas de pago inmediato, como Zelle y MoneyGram, también avanzan en soluciones propias basadas en stablecoins, con el objetivo de optimizar la gestión de liquidez y los procesos de tesorería a escala global.
En paralelo, la capitalización del sector, que hoy ronda los 312.000 millones USD, crecería rápidamente. Las previsiones del Tesoro de EEUU apuntan a 2 billones USD en 2028. Las criptomonedas estables, durante mucho tiempo una simple puerta de entrada al criptosistema, se están convirtiendo ahora en uno de los temas más importantes de la industria.
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