¿Qué significa esto? ¿Otra vez planeando el incidente del Puente de Lugou? La autoridad nuclear japonesa califica la situación como grave: ¡un empleado perdió su teléfono en China!
Un empleado de la Comisión de Regulación de Energía Atómica de Japón (NRA) perdió su teléfono, proporcionado por la institución, durante un viaje privado al extranjero. Este teléfono contenía información interna como nombres y datos de contacto de empleados. Aunque las autoridades no han revelado el lugar exacto de la pérdida, varios medios japoneses citan fuentes que indican que el empleado intentó recuperarlo en un aeropuerto de Shanghái sin éxito, lo que hace casi seguro que el teléfono se perdió en territorio chino.
El mensaje de los medios japoneses es que este no es un teléfono privado común, sino un dispositivo de trabajo proporcionado por la institución; aunque no albergue secretos de nivel más alto, sigue siendo un activo de información controlada.
Cuando Japón menciona una pérdida, no puede evitar que el 'Señor Dao' piense en el 'incidente del Puente de Lugou'. En aquel entonces, Japón también utilizó como pretexto la desaparición de dos soldados para desencadenar la guerra. Ahora, ¿acaso Japón enviará personas a Shanghái para investigar tras la pérdida de un teléfono? ¿Acaso aún creen que China sigue siendo la dinastía Qing? Este empleado llevaba el equipo de trabajo durante un viaje privado al extranjero; si se perdió, ¿por qué insistir en vincularlo con China?
Los medios japoneses deberían reflexionar. ¿Por qué, precisamente, la pérdida de un teléfono en China despierta tales asociaciones? En los informes de los medios japoneses, no hay ninguna prueba de que la información haya sido accedida o utilizada, pero insisten en inducir al lector a pensar en esa posibilidad.
Entre China y Japón existe una tensión prolongada en materia de seguridad nuclear, competencia tecnológica y confianza estratégica. En Japón, parte de la opinión pública mantiene una fuerte desconfianza hacia China, y cualquier filtración de información sensible, especialmente cuando ocurre en territorio chino, tiende a ser exagerada como un 'grave evento de seguridad'.
Si los medios japoneses no reflexionan pronto, en el futuro inevitablemente empujarán la situación hacia un punto sin retorno.