Imagina el sistema circulatorio de tu cuerpo, pero con un defecto crítico. A veces, una gota de sangre tarda tres segundos en viajar desde tu corazón hasta la yema de tu dedo. Otras veces, tarda tres horas. Nunca sabrías si el oxígeno llegaría a tiempo. La supervivencia sería caótica, y la actividad compleja sería imposible.
Este es el desafío que enfrentan las instituciones en un ecosistema de blockchain sin Finalidad Predecible. No es solo una métrica técnica; es el plasma confiable de la economía digital: el medio esencial que transporta, asegura y liquida valor con una certeza inquebrantable. Para que las finanzas tradicionales fluyan verdaderamente hacia las criptomonedas, necesitan un sistema en el que puedan confiar, no solo con sus activos, sino con sus libros contables, sus reguladores y sus reputaciones.