Durante años, la promesa de la compatibilidad con EVM ha sido una espada de doble filo. Las blockchains obtuvieron acceso instantáneo al vasto ecosistema de desarrolladores y aplicaciones de Ethereum, pero a menudo heredaron sus restricciones fundamentales: tiempos de sincronización lentos, enormes demandas de almacenamiento y una infraestructura que es notoriamente difícil de personalizar. ¿Qué pasaría si la clave para una verdadera escalabilidad no es otra capa encima, sino una reingeniería fundamental de la infraestructura central misma? Este es el avance que Reth (Rust Ethereum) ofrece.